Temps  8 hores 17 minuts

Coordenades 2473

Data de pujada 25 / de maig / 2015

Data de realització de maig 2015

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  • informació

     
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1.882 m
1.385 m
0
5,2
10
20,88 km

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a prop de Heredamiento, Andalucía (España)

De nuevo ascendemos al Calar de Juana en la siempre sorprendente Sierra del Pozo. Esta vez la ida fue por Puerto Pinillo y a la vuelta nos desviamos a visitar una de las grandes maravillas que atesoran estas Sierras, la Cerrada del Pintor. Eso sí, hasta donde el agua nos permitió, pues el día estaba bastante fresquito para aventurarse con trayectos acuáticos.
La tónica dominante de esta ruta son los maravillosos paisajes con vastas panorámicas y la delicia de caminar por vetustos senderos de herradura, bastante bien conservados en algunos tramos, algo de lo que bien puede alardear la Sierra del Pozo y algo que nunca entenderé ,es como se dejo pasar la oportunidad histórica de recuperar este gran patrimonio para el GR-247, condenando a los mismos al olvido eterno.

El inicio de esta ruta se sitúa aproximadamente en el km 19 de la pista forestal que desde el nacimiento del Guadalquivir va a la carretera C-323 entre el Santuario de Tiscar y Pozo Alcón, junto al conocido y espectacular Pino de las Cruces. Tomamos el carril que sale junto al pino y que tras una pequeña subida, desciende hasta el Arroyo de los Tornillos de Gualay; el cual cruzamos por un puente para llegar a una explanada. Buscamos el sendero que arranca desde aquí y que en un principio va cerca del arroyo, aguas arriba por la orilla natural derecha (izquierda de nuestra marcha).
Este precioso sendero nos lleva en poco más de 2 kilómetros hacia el sureste hasta Puerto Pinillo, en un increíble paraje entre el Cerro de la Tableta y los escarpes rocosos más meridionales del Calar de Juana. Los últimos metros de este sendero buscan de manera magistral el paso entre grandes cortados de roca, zigzagueando y ganando sitio al vacío con muros de mampostería.

Desde Puerto Pinillo seguimos en descenso hacia el sureste por este sendero hasta llegar a un llano , pasando antes por la caseta en ruinas homónima. Aquí dejamos el sendero y comenzamos a ascender campo a través hacia el norte con la única dificultad de sortear matorrales y espinos, siguiendo veredas de ganado. Nos puede servir de orientación seguir el barranco hasta llegar a un collado escoltado por resaltes rocosos. Bordeamos los resaltes que tenemos a nuestra derecha hacia el este hasta que damos vistas a la desolada superficie del Calar de Juana con su cima más elevada justo frente a nosotros: Peña Juana (1.887 m)

Seguimos por una vereda de ganado hacia el noreste dirección a Peña Juana, un promontorio pétreo cortado por casi todos sus lados. La bordeamos hasta llegar a su cara este, la más accesible si queremos coronarla. Seguimos en la misma dirección, es decir hacia el noreste por el desarbolado Calar, descendemos hacia una hoya y comenzamos a ascender suavemente hasta llegar al vértice geodésico del Calar (1.842 m). Todo este tramo es campo a través o a lo sumo por débiles veredas de ganado, por el característico lapiaz de las formaciones kársticas propias de los calares. Pero a pesar de todo es bastante cómodo caminar por aquí, solo hay que tener cuidado de mirar donde pisamos para no torcernos un tobillo, sobretodo las personas no acostumbradas a caminar por este tipo de terreno. También tenemos que ir sorteando profundas dolinas, ahorrando tener que descender innecesariamente al fondo de las mismas y pasar por lapiaces más incómodos.

Desde el Calar de Juana se obtienen unas panorámicas increíbles, sobretodo de la parte central y meridional de estas sierras, lástima que nosotros no pudiéramos disfrutar plenamente de las mismas, debido a la neblina. Seguimos hacia el noreste en busca del singular Pino de los 4 Brazos (denominado así por razones obvias), donde llegamos al sendero que pasa junto al mismo.
Tomamos el sendero a la izquierda, hacia oeste, descendiendo hasta el collado del Poyo de Juan Domingo. A la derecha el sendero nos llevaría hacia el Guadalentín y el Embalse de la Bolera. Este tramo de sendero es una auténtica gozada, está increíblemente bien conservado y casi volado sobre el barranco de los Tornillos de Gualay zigzaguea hacia el mencionado collado, ayudado de grandes muros de mampostería.

En el collado el sendero se transforma en carril, pero nosotros por ahora abandonamos el mismo y siguiendo los hitos de piedra que jalonan un senderete ,hacia el noreste descendemos de forma vertiginosa hasta el Vado de los Perrillos en la orilla del Gualay.
Vadeamos el arroyo y los remontamos por su orilla izquierda (derecha de nuestra marcha), por un débil sendero entre densa vegetación. Un vallado nos obliga a ir por la misma orilla del arroyo, pero este tramo es breve. Llegamos a la entrada de la Cerrada del Pintor, uno de los lugares más impresionantes de este Parque Natural. Ahora el lecho del arroyo está seco (el agua se filtra por debajo), solo hay algunas pozas con agua. Por lo que caminamos por el mismo lecho o por donde las pozas nos dejan, en el interior de este estrecho cañón. Llegamos hasta donde las estrechas paredes y una poza nos impiden el paso sin mojarnos.

Regresamos por el mismo lugar hasta el collado del Poyo de Juan Domingo y ahora sí, tomamos el carril, hacia el sur. Tras caminar por el mismo durante algo más de 3 kilómetros y pasar por unos abrigos rocosos , bordeando la cara oeste del Calar de Juana, llegamos de nuevo al puente sobre el arroyo Gualay.

Solo resta desandar este tramo común al de la ida para llegar al Pino de las Cruces.

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