-
-
514 m
223 m
0
1,9
3,9
7,75 km

Vista 119 vegades, descarregada 3 vegades

a prop de Santa Eufémia, Lisboa (Portugal)

El Palacio de la Pena se eleva sobre un escarpado cerro peñascoso, el segundo punto más alto de la sierra de Sintra (el primero es la Cruz Alta, a 528 metros de altitud).

Situado en la zona oriental del Parque de la Pena, en cuyo interior se localiza la rampa que el Barón de Eschwege mandó construir para acceder al edificio acastillado, se estructura a partir de dos alas o áreas: el antiguo convento manuelino de la Orden de San Jerónimo y el ala edificada en el siglo XIX por iniciativa del rey Fernando II. Estos cuerpos están rodeados por una tercera estructura arquitectónica: una fantasía de castillo con paseos de ronda, merlones, almenas, torreones, un túnel de acceso y un puente levadizo.

En 1838, Fernando II compró el antiguo convento de los monjes jerónimos de Nuestra Señora de la Pena, erigido en 1511 por Manuel I y deshabitado desde 1834, tras la extinción de las órdenes religiosas. El convento estaba formado por el claustro y sus dependencias, la capilla, la sacristía y la torre campanario, que constituyen hoy día el núcleo norte del Palacio de la Pena, también llamado Palacio Viejo.

D. Fernando comenzó por acometer algunas reparaciones en el edificio religioso que, según fuentes de la época, se encontraba en muy mal estado. Remodeló todo la planta superior y transformó las catorce celdas en salas de mayores dimensiones, cubriéndolas con las bóvedas actualmente visibles. Alrededor de 1843 el rey decide ampliar el Palacio añadiéndole una nueva ala (Palacio Nuevo), con salas de mayor envergadura, de las cuales el Salón Noble es un buen ejemplo. El torreón circular junto a las nuevas cocinas constituye el remate de esta campaña de obras, dirigidas por el Barón de Eschwege.

Durante la restauración de 1994 se repusieron los colores originales del exterior del conjunto palatino: rosa viejo para el Palacio Viejo y ocre para el Palacio Nuevo.

La transformación del edificio jerónimo en residencia fortificada pone de manifiesto la fuerte influencia del romanticismo alemán en el rey, quien probablemente se inspiró en los castillos de Stolzenfels y Rheinstein, a orillas del río Rin, y en el palacio de Babelsberg, ubicado en el parque homónimo dentro de la ciudad de Potsdam. Las obras del Palacio de la Pena terminaron a mediados de la década de 1860, aunque más tarde se llevaron a cabo intervenciones decorativas en el interior.

Fernando II hizo asimismo plantar el Parque de la Pena en el entorno del Palacio, con caminos sinuosos, pabellones, bancos de piedra, árboles y plantas procedentes de todo el mundo, aprovechando el clima húmedo de la sierra de Sintra y creando de raíz un parque exótico con más de quinientas especies arbóreas, acorde con el gusto de los jardines románticos de la época.

La edificación más interesante del Parque da Pena es el Chalet de la Condesa (también conocido como Casa do Regalo), situado en su extremo occidental. Mandado construir por Fernando II y su segunda esposa, Elise Hensler (Condesa de Edla), como refugio privado de verano, se trata de un edificio de dos plantas con fuerte carga escénica e inspiración alpina, que mantiene una expresiva relación visual con el Palacio.

El Palacio da Pena fue declarado Monumento Nacional en 1910 y forma parte del Paisaje Cultural de Sintra, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995.

Horario:
Todos los días de 09:45-19:00 (último acceso a las 18:15)
Cerrado el 1 de enero y el 25 de diciembre
Precio:
Palacio (incluye interiores y parque)
Adultos: 14 €
Mayores de 65 años: 12,5 €
Jóvenes <17 años: 12,5 €
Menores de 6 años: gratis
Solo parque
Adultos: 7,50 €
Mayores de 65 años: 6,50 €
Jóvenes <17 años: 6,50 €
Menores de 6 años: gratis
Minibús
General: 3 €
Lisboa Card: 10% de descuento.

Castelo dos Mouros

Situado sobre la Sierra de Sintra, el Castelo Dos Mouros se encuentra junto al Palacio da Pena y ofrece unas estupendas vistas -advertimos que por su altitud, el viento sopla con bastante fuerza-.

Erigido por los árabes durante los siglos VIII y IX como enclave defensivo -para vigilar los caminos de tierra que unían Sintra a Lisboa, Cascais y Mafra- y conquistado en el siglo XII por los cristianos de Dom Afonso Henriques, primer rey de Portugal, aún conserva dos portones románicos y algunos frescos de la antigua necrópolis medieval.

Con casi 450 metros de perímetro y 12.000 m² de área, de él apenas quedan las murallas, pero se conserva un paso de ronda que podemos recorrer para contemplar una hermosa panorámica de Sintra y el Atlántico. Al este aún podemos apreciar algunos restos de la muralla exterior, donde se sitúa el acceso al recinto: una puerta árabe con arco de herradura. La parte alta de la muralla está decorada con almenas. Por último, cinco torres (cuatro de planta rectangular y una de planta circular) flanquean la muralla. A la más elevada se la conoce como Torre Real -hay unos 500 escalones para subir hasta ella-.

Dentro del castillo podemos encontrar también una antigua capilla consagrada a San Pedro y construida sobre una antigua necrópolis medieval; presenta las características propias del románico portugués: una planta longitudinal, una sola nave y un ábside abovedado donde aún se aprecian algunos restos de frescos. Junto a ella podemos ver una gran cisterna que data de época islámica; era la que abastecía al Palacio Nacional de Sintra.

Horario:
Todos los días de 09:30-20:00 (último acceso a las 19:00)
Cerrado el 1 de enero y el 25 de diciembre
Precio:
Adultos: 8 €
Mayores de 65 años: 6,5 €
Jóvenes menores de 17 años: 6,5 €
Menores de 6 años: gratis

El Palacio da Regaleira

La Quinta da Regaleira, tal como la conocemos ahora, data de principios del XX, cuando el terreno fue adquirido por Antonio Carvalho Monteiro, un noble portugués, millonario y filántropo, que con la ayuda del arquitecto Luigi Manini construyó este espacio que incluye un palacio, un pequeño lago, un invernadero, varios torreones, una preciosa capilla y un impresionante pozo de iniciación.

A la hora de realizar el diseño arquitectónico del conjunto, Carvalho Monteiro encargó a Manini que viajase por Portugal y Europa y tomase nota de todos los estilos y corrientes estéticas que viera, para plasmar estas ideas en el diseño de la Quinta da Regaleira.

En el interior del palacio, que también se puede visitar (y que os recomendamos dejar para el final si hacéis el recorrido por vuestra cuenta), aún se conservan los bocetos y apuntes que Manini fue tomando en sus viajes para darles vida después en la arquitectura y disposición de cada elemento de la quinta.

Además, podréis recorrer las estancias de este palacete reconvertido en museo y lleno de lugares interesantes, como la biblioteca, las habitaciones de Carvalho Monteiro o la torre octogonal.

El resultado fue un conjunto arquitectónico que aúna elementos románticos, manuelinos, neogóticos y mitológicos.

Un templo para los masones

Por todo el complejo encontraremos referencias a la masonería y a los templarios, como la cruz de la Orden del Temple esculpida en el pozo iniciático. Al parecer, Carvalho Monteiro era uno de los miembros de esta secta en Portugal, además de aficionado a la astrología, el esoterismo y las ciencias ocultas, y quiso dejar constancia de ello en cada rincón de la finca.

Y es que la Quinta da Regaleira fue concebida como un enorme templo masónico, pero para apreciarlo hay que ir dispuesto a mirar con detalle y descubrir todas estas alusiones a la masonería.

En la capilla también podréis encontrar algunos elementos relacionados con los masones, como la gran Cruz de la Orden de Cristo del suelo.

Los jardines de la Quinta

Los jardines de la Quinta de la Regaleira, llenos de especies exóticas de árboles y plantas, sorprenden por sus túneles secretos, sus cascadas escondidas y sus bellísimas fuentes, como la famosa Fuente de la Abundancia.

Nuestro consejo es que os dejéis llevar por ellos y los exploréis sin prisas, preparados para encontrar todo tipo de sorpresas: como podéis comprobar en las fotos, unas oscuras grutas, un panel de azulejos de estilo manuelino o un paseo de esculturas son solo algunas de ellas.

El pozo iniciático

El pozo iniciático de la Quinta da Regaleira (también conocido como “torre invertida”) es una de las atracciones más apasionantes de sus jardines. Se trata de un profundo pozo de piedra en forma de espiral, con nueve pisos conectados entre sí por varios tramos de escaleras.

Se cuenta que estos nueve giros simbolizan el infierno de la Divina Comedia de Dante: los masones debían ascender por él siguiendo un rito de iniciación que representaba el renacer, hasta llegar a a la entrada superior, custodiada por dos dragones que se enroscan en torno a la llamada Fuente de los Dragones.

Tal era la importancia de este pozo iniciático que estaba conectado por grutas y túneles subterráneos tanto a la capilla como a la casa.

Horario:
Abril-septiembre de 09:30- 20:00 horas (última entrada a las 19:00)
Octubre-marzo de 09:30 a 18:00 horas (última entrada a las 17:00)
Cerrado el 24 y el 25 de diciembre
Precio:
Adultos: 6 €
Mayores de 65 años y menores entre 6-17 años: 4 €
Menores de 6 años y mayores de 80 años: gratis
Lisboa Card: 20% de descuento.

Todas las visitas requieren el pago de la entrada. Nosotros accedimos a pie a todos los monumentos, dejando el vehículo en los alrededores de Sintra (en Santa Maria e Sao Miguel), viendo cómo los que decidieron intentar llegar hasta los monumentos en coche, asistían a largas colas y atasco continuo. El día fue espectacular, aunque un poco rompepiernas, aunque los niños parecían no tener fin.
fotografia

Palacio da Pena

fotografia

Cruz Alta

fotografia

Alto de Sta Catarina

fotografia

Palacio da Pena

fotografia

Foto

fotografia

Iglesia São Pedro de Canaferrin

fotografia

Castillo de los Moros

Comentaris

    Si vols, pots o aquesta ruta.