Temps  5 hores 29 minuts

Coordenades 1557

Data de pujada 9 / d’abril / 2017

Data de realització d’abril 2017

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602 m
38 m
0
4,8
9,6
19,11 km

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a prop de Ciutat Vella, Catalunya (España)

Barcelona: Algo más que Modernismo; De Colon al Tibidabo, del mar a la montaña más alta de Barcelona, de 0 a 564,63 m.
La ruta es un paseo por la ciudad desde el mar donde arrancan las famosas Golondrinas que vistan el puerto de Barcelona, hasta el Tibidabo donde puede contemplarse una espectacular panorama de la Ciudad Condal.
Una pequeña descripción de los lugares por donde pasa la ruta. el tamo que va desde el Funicular hasta el parque de atracciones no pudimos hacerlo por el camino que va al lado de las vias, pues estaba cortado y tuvimos que dar un rodeo, se puede apreciar siguiendo la ruta. si no se quiere hacer la ascensión caminando se puede hacer con el Funicular, no hay billete solo de bajada, cuesta lo mismo, con lo cual si no queréis hacer los 2 últimos quilometros por la montaña, tomarlo. Merece la pena una vez en el Tibidabo coger el ascensor que hay en el Templo y subir hasta el mirador que hay en la base del Cristo redentor ya solo faltaran 140 escalones.
Monumento a Colon
Las Atarazanas Reales de Barcelona:
La Ramblas de Barcelona:
La Rambla, también conocida como Las Ramblas, es una de las principales arterias de Barcelona y uno de los lugares más conocidos de la ciudad. Se trata de un agradable paseo de 1,3 kilómetros que conecta la Plaza de Cataluña con el antiguo puerto de la ciudad.
Las diferentes ramblas, empezando desde la Plaza de Cataluña, son las siguientes:
• Rambla de Canaletes: Situada en la parte más alta de las Ramblas, junto a la Plaza de Cataluña
• Rambla de los Estudios: Denominada así gracias a la antigua ubicación del Estudio General o Universidad
• Rambla de las Flores: La parte más colorida de Las Ramblas se encuentra repleta de puestos de flores y plantas. En esta zona se encuentra el mítico Mercado de la Boquería.
• Rambla de los Capuchinos: Cuenta con numerosos lugares de interés en sus inmediaciones, como son el Gran Teatro Liceo, el Palacio Güell, o la cercana Plaza Real.
• Rambla de Santa Mònica: Funcionando como vestíbulo del puerto, la Rambla de Santa Mónica es una animada zona repleta de bares y restaurantes. Al final de la avenida, justo antes de llegar al mar se encuentra el Mirador de Colón.
Palau Guell:
Teatro Liceo:
Mercado de la Boquería
Parróquia de la Mare de Déu de Betlem
Fuente de Canaletas
Plaza de Cataluña:
Paseo de Gracia:
Escaparate de la burguesía barcelonesa de finales del siglo XIX, este paseo elegante y señorial une la plaza Catalunya con el barrio de Gracia, y de aquí le viene el nombre. La presencia de los mejores edificios modernistas de Barcelona convierten esta avenida en un auténtico museo al aire libre.
Con un poco de fantasía, aún podemos oír el sonido de los carruajes tirados por caballos, notar el olor de los primeros tranvías y evocar los paseos de las elegantes damas, cogidas del brazo de sus maridos y acompañadas de criadas que vigilaban a los niños. Así era el Paseo de Gracia a finales del siglo XIX y principios del XX. Barcelona crecía, y el nuevo paseo comunicaba la antigua villa de Gracia con el nuevo centro urbano.
La nueva arteria barcelonesa, en el centro del Ensanche que empezaba a construirse, fue el lugar escogido por las ricas familias de la clase burguesa para emplazar su vivienda. A lado y lado de la calle se construían edificios imponentes que aún hoy hacen las delicias de todos aquellos que pasean por allí. Son joyas del modernismo y el novecentismo catalán entre las cuales destacan nombres de arquitectos como Gaudí, con la Pedrera y la Casa Batlló; Puig i Cadafalch, con la casa Amatller, y Domènech i Montaner, con la Casa Lleó Morera entre otras. En el suelo encontramos el pavimento orgánico diseñado por Gaudí, y a lo largo de todo el paseo, las farolas de Pere Falqués con los bancos de mosaico blanco. Estas joyas arquitectónicas conviven hoy en día con las tiendas y comercios más prestigiosos de Barcelona.
La Casa Lleó Morera: Paseo de Gracia 35
La Casa Mulleras: Paseo de Gracia 37
La Casa Josefina Bonet: paseo de Gracia 39
La casa Amatller: Paseo de Gracia, 41
La casa Batlló: Paseo de Gracia 43
Casa Mila (Pedrera): Paseo de Gracia 92
Casa de las Punxes: calles de Rosselló, Bruc y la avenida Diagonal
Monumento a Narcís Monturiol
Sagrada Familia
Hospital de Santa Cruz y San Pablo
Parc Guell
Puente Vallcarca
Tramvia Blau
Funicular del Tibidabo:
El funicular del Tibidabo es un funicular de Barcelona que une la plaza del Doctor Andreu con el Tibidabo. La construcción corrió a cargo del Ingeniero Bonaventura Roig. Su recorrido tiene una longitud de 1.152,5 m. en línea recta y salvando una pendiente de 275,4 m.
Se trata del primer transporte de estas características que funcionó en España. Se construyó en poco más de un año y fue inaugurado a las 15:00 del 29 de octubre de 1901, con un coste total de 697.000 pesetas. Fue reformado en 1922 y en 1958.
Observatorio de Can Fabra:
El Observatorio Fabra, obra de 1902-1904 del arquitecto Josep Domènech i Estapà. Se yuxtapone un cuerpo de planta octagonal y una planta rectangular. El cuerpo octogonal está coronado por una cúpula giratoria de plancha de hierro plateado que alberga un telescopio. Una silueta que forma parte del paisaje de Barcelona. Se construyó gracias a los donativos de un mecenas, el marqués de Alella -CamilFabra i Fontanyills- que en el año 1900 pagó buena parte del presupuesto. El primer director fue José Comas y Solá (periodo 1904 a 1937) que descubrió 11 asteroides, uno de los cuales bautizó como Barcelona y otro como "Hispania", descubierto en su casa de la Vía Augusta que todavía se conserva. El observatorio ha participado en proyectos internacionales como el seguimiento del cometa Halley.
También hay que mencionar Villa Joana, lugar donde murió el 10 de junio de 1902 el escritor Jacinto Verdaguer, en un paraje rodeado de bosques y situada al lado del Centro de Información del Parque de Collserola.
Torre de Collserola
Tibidabo
Templo Expiatorio del Sagrado Corazón
Monumento a Colon: Construido en homenaje al descubridor Cristóbal Colón, el Monumento a Colón es un llamativo mirador de 60 metros de altura que se encuentra ubicado junto al puerto de Barcelona. El mirador está compuesto por una enorme columna de estilo corintio sobre la cual se eleva una estatua de Colón. En la parte inferior de la columna se encuentran varios conjuntos escultóricos relacionados con el descubrimiento de América y las figuras de hierro de ocho leones. En 1881 se decidió rendir homenaje a Cristóbal Colón por elegir el puerto de Barcelona para desembarcar tras su viaje por América. Tras siete años de construcción el monumento fue inaugurado en 1888 con motivo de la celebración de las ceremonias de la Exposición Mundial que tuvo lugar en la ciudad.
Colon
Las Atarazanas Reales de Barcelona Las Atarazanas Reales de Barcelona, edificio en el cual se ubica el Museu Marítim de Barcelona, son el monumento histórico más representativo de la fachada marítima de la ciudad y uno de los más importantes en la construcción naval del Mediterráneo. El Museo Marítimo de Barcelona está ubicado en las Reales Atarazanas, en el frente marítimo de la ciudad y al pie de la montaña de Montjuïc. Las Reales Atarazanas fueron construidas como arsenal de galeras al servicio de la Corona de Aragón. Las instalaciones fueron creadas por Pedro III el Grande a finales del siglo XIII para poder disponer de un espacio dedicado a la construcción y al mantenimiento de galeras al servicio exclusivamente de la corona. Este primer recinto consistía en un espacio rectangular, descubierto, cercado por un muro y abierto al mar, con cuatro torres en los ángulos. A mediados el siglo XIV, Pedro IV el Ceremonioso ordenó la construcción, dentro del recinto, de un primer edificio compuesto por una serie de pilares y arcos de dimensiones menores a las del edificio actual. Hacia finales de siglo, el propio monarca decidió sustituir aquella primera construcción por dos series de arcos y pilares, que configuraban las naves de montaña y las naves de mar –de las que todavía se conserva dos, en la fachada principal-, separadas por un patio central. Este conjunto quedaría integrado en el recinto protegido de la ciudad gracias a la modificación en el trazado de la muralla, que se realizó durante el reinado de Pedro IV. Hoy en día se pueden observar los restos de esta construcción defensiva en la avenida del Paral•lel. A mediados del siglo XV se sumó una nueva construcción al conjunto: la Botiga nova de la Diputació del General (el nuevo almacén o depósito de la Generalitat), un edificio financiado por esta institución para almacenar los materiales, las herramientas y los pertrechos de sus galeras, y que hoy se conserva intacto. El cuerpo central del edificio fue construido a partir de la segunda mitad del siglo XVI, tal y como han demostrado los últimos estudios arqueológicos y documentales. Sus ocho naves se sitúan sobre la construcción medieval y están más alejadas de la línea de mar que ésta. Las naves de la Generalitat, del siglo XVII y financiadas por dicha institución, se encuentran adosadas a este núcleo por la cara este del edificio. La última gran intervención arquitectónica consistió en la unión de las dos naves centrales para construir la Grada Mayor, donde actualmente se puede contemplar la réplica de la Galera Real de D. Juan de Austria. Esta obra se llevó a cabo durante las primeras décadas del siglo XVIII. El conjunto de las Reales Atarazanas de Barcelona ha tenido a lo largo de los siglos, numerosos elementos fortificados, además de la muralla medieval. Se conservan la torre y el portal de Santa Madrona, que permitían el acceso a la ciudad amurallada y que se integraban en el cuartel del mismo nombre, hoy desaparecido; también ha llegado hasta nuestros días el baluarte de Santa Madrona, situado en el ángulo formado por la avenida del Paral•lel y la avenida del Portal de Santa Madrona. Otros elementos fortificados, en cambio, no se han conservado: en la actual plaza de las Drassanes se situaba el baluarte del Rey, que desapareció con la apertura de la avenida del Paral•lel. Junto a la Rambla, los elementos fortificados, los cuarteles y la Torre de les Puces (“Torre de las Pulgas” de la muralla de mar) se derribaron durante la segunda mitad del siglo XIX El conjunto de las Reales Atarazanas de Barcelona fue incluido en el Registro de Patrimonio Histórico, Artístico y Científico de la Generalitat de Catalunya en 1937 y fue declarado Monumento Histórico-Artístico por decreto del consejo de ministros del Gobierno español el 5 de marzo de 1976.
Palau Guell: Construido entre 1885 y 1890 por encargo del industrial Eusebi Güell, el Palacio Güell (Palau Güell) es un peculiar edificio modernista que constituye una de las principales obras de Gaudí. El edificio, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, fue construido como residencia particular para la familia Güell y se conserva prácticamente tal y como el artista lo completó. La visita al Palacio Güell consiste en un sorprendente recorrido que incluye desde el antiguo establo del sótano, hasta la azotea, pasando por cada una de las especiales estancias de la casa. El Palacio Güell ofrece una nueva concepción del espacio y de la luz, mostrando ambientes originales repletos de elementos ornamentales creados por el artista. Al igual que ocurre con La Pedrera, una de las partes más peculiares del Palacio Güell es la azotea, una superficie de más de 400 metros cuadrados decorada con curiosas chimeneas recubiertas con cerámica de colores. El Palacio Güell es un edificio extravagante en el que cada detalle destila imaginación y magia como solo lo hacen las obras de Gaudí.
La Rambla - Liceo La Ramblas de Barcelona: La Rambla, también conocida como Las Ramblas, es una de las principales arterias de Barcelona y uno de los lugares más conocidos de la ciudad. Se trata de un agradable paseo de 1,3 kilómetros que conecta la Plaza de Cataluña con el antiguo puerto de la ciudad. Las Ramblas siempre están animadas, repletas de turistas y artistas callejeros que actúan como estatuas humanas. El paseo cuenta con numerosas terrazas y resulta agradable sentarse para contemplar el ir y venir de los transeúntes. Las diferentes ramblas, empezando desde la Plaza de Cataluña, son las siguientes: • Rambla de Canaletes: Situada en la parte más alta de las Ramblas, junto a la Plaza de Cataluña • Rambla de los Estudios: Denominada así gracias a la antigua ubicación del Estudio General o Universidad • Rambla de las Flores: La parte más colorida de Las Ramblas se encuentra repleta de puestos de flores y plantas. En esta zona se encuentra el mítico Mercado de la Boquería. • Rambla de los Capuchinos: Cuenta con numerosos lugares de interés en sus inmediaciones, como son el Gran Teatro Liceo, el Palacio Güell, o la cercana Plaza Real. • Rambla de Santa Mònica: Funcionando como vestíbulo del puerto, la Rambla de Santa Mónica es una animada zona repleta de bares y restaurantes. Al final de la avenida, justo antes de llegar al mar se encuentra el Mirador de Colón. Teatro Liceo: Inaugurado en 1847, el Gran Teatro del Liceo es el teatro en activo más antiguo y prestigioso de Barcelona. A lo largo de los años el teatro ha conservado su función como centro cultural y artístico, llegando a convertirse en uno de los símbolos de la ciudad. Más conocido como "El Liceo" (Liceu en catalán), el teatro ha sido testigo de prestigiosas obras interpretadas por los mejores cantantes del mundo durante más de 150 años. A lo largo de su historia el edificio ha sufrido numerosos reveses, comenzando por el incendio de 1861. En 1893 el teatro sufrió un atentado anarquista en el que fallecieron 20 personas y en 1936 fue expropiado y nacionalizado. En 1994 el teatro sufrió un gran incendio que destrozó la sala principal, que fue reconstruida y mejorada respetando su decoración y estilo originales.
Mercado de la Boquería: El Mercado de San José, más conocido como "La Boquería", es un céntrico mercado municipal que se encuentra en Las Ramblas de Barcelona. Se trata del lugar ideal para comprar productos frescos, aunque en la actualidad el mercado se ha convertido en una llamativa atracción turística. El colorido mercado es un laberinto de más de 2.500 metros cuadrados a lo largo de los cuáles se ubican más de 300 puestos que ofrecen todo tipo de productos. Huevos, carnes, embutido, dulces, zumos de frutas, etc. Resulta complicado imaginar algún producto que no se pueda encontrar en La Boquería. En el lugar en el que se encuentra emplazado el mercado anteriormente estuvo ubicado el Convento de San José, fundado en 1586. Con el paso del tiempo La Rambla se convirtió en un lugar de gran interés público y, tras el incendio provocado que sufrió el monasterio, decidieron trasladar el mercado al lugar que ocupaba el convento
La Rambla
Parróquia de la Mare de Déu de Betlem: Iglesia emblemática de la Rambla de Barcelona, que en un primer momento fue iglesia de la Compañía de Jesús, un gran incendio la destruyó en el siglo XVII y una de mayor se construyó en el mismo lugar, pero de estilo barroco. Con la expulsión de los jesuitas, la iglesia se convirtió en parroquia. Una vez más, durante la guerra civíl, sufrió un grave incendio del que sólo sobrevivió la fachada y las paredes laterales, y de nuevo se reconstruyó. En la fachada principal, la escena del nacimiento de Jesús dicen que es el primer pesebre conocido, de hecho Belén es el lugar tradicional de la exposición de belenes de la Asociación de Belenistas de Barcelona. En el muro lateral de las fachadas de la Rambla y la c / Carlos / destaca la hornacina barroca con la imagen de St.Francesc Xavier, esquina c / Carmen con c / Xuclà
La Rambla
Fuente de Canaletas: La fuente de Canaletas es una modesta fuente-farola de Barcelona que es uno de los lugares emblemáticos de la ciudad en la que celebran sus éxitos los aficionados al Fútbol Club Barcelona. Se encuentra en el tramo de La Rambla llamado rambla de Canaletas, el primero bajando de la plaza de Cataluña. Cuenta la leyenda que «aquel o aquella que beba de su agua volverá a Barcelona». Es por ello que, por superstición, los visitantes que gustan de la ciudad beben de su agua si esperan volver un día a ella.
Plaza de Catalunya: Con una superficie de 30.000 metros cuadrados, la Plaza de Catalunya es una de las plazas más grandes de España y uno de los lugares más importantes de Barcelona. La plaza constituye el punto de unión entre el casco antiguo de la ciudad y el Ensanche. La Plaza de Catalunya es el punto de partida de algunas de las principales arterias de la ciudad, como son Las Ramblas, el Paseo de Gracia, la Rambla de Cataluña, la Avenida de Portal del Ángel, la Calle Pelayo o las rondas de Universidad y de Sant Pere. Hasta que se derribaron las murallas, el espacio actualmente ocupado por la plaza era una explanada a las afueras de la ciudad situada justo enfrente de una de las puertas principales, desde donde salían caminos hacia las poblaciones de los alrededores. Esto convirtió el lugar en el emplazamiento ideal para situar mercados al aire libre, y lo convirtió en un punto importante de la vida de la ciudad. Posteriormente, se derribaron las murallas y se empezó a construir el Ensanche diseñado por Ildefonso Cerdá. El plan urbanístico de Cerdá no incluía ninguna plaza donde ahora está la plaza de Catalunya, puesto que según su plan el barrio gótico, igual que los otros núcleos de antiguas poblaciones del llano de Barcelona, quedaban relegados a barrios periféricos, mientras que el nuevo centro debía ser un lugar céntrico y bien comunicado, como por ejemplo la plaza de las Glorias Catalanas, que Cerdá diseñó con la voluntad de ser el nuevo epicentro, justo en el cruce de las principales vías de la ciudad, la avenida Diagonal, la Gran Vía de las Cortes Catalanas y la Avenida Meridiana. A diferencia del plan Cerdá, el Plan Rovira de 1859, el preferido por el Ayuntamiento y la burguesía de la ciudad, sí que preveía una gran plaza en este punto. La inercia del uso que se daba a este espacio, combinada con el hecho de que el que debía convertirse en la plaza de las Glorias Catalanas solo era un descampado alejado de toda construcción, hicieron que la ciudad ocupara el solar de la plaza de Cataluña, que teóricamente debía ser edificable, con cafés, teatros y barracas de feriantes. En 1862 el Ayuntamiento pidió que se comenzase urbanizar como plaza, pero el permiso oficial no fue concedido hasta el año 1889, con motivo de la Exposición Universal de 1888, cuando se convocó un concurso que ganó Pere Falqués. En 1892 fueron expropiados los terrenos, casas, y otras construcciones que se habían ido construyendo en medio del espacio que se había formado por el derribo de las murallas en 1858, un espacio que ya era conocido como la plaza de Cataluña. La primera etapa de urbanización (dos grandes vías en forma de aspa y una plaza circular en su punto de intersección) se inició en 1902. La segunda etapa se inició con motivo de la Exposición Internacional de 1929: el primer proyecto, de 1923, fue de Josep Puig i Cadafalch, pero se paralizó por las obras del metro entre 1924-1926 y definitivamente con la instauración de la dictadura de Primo de Rivera; fue sustituido por Francesc Nebot, que elaboró un proyecto prácticamente idéntico al de Puig, sustituyendo el obelisco previsto por el arquitecto modernista por un templete con columnata que finalmente no se llevó a término, motivo por el que Nebot dimitió, siendo sustituido por Joaquim Llansó, Josep Cabestany y Nicolau Maria Rubió i Tudurí. La plaza fue inaugurada por Alfonso XIII el 2 de noviembre de 1927.
Plaza de Catalunya
Edificio Cine Comedia - Paseo de Gracia Paseo de Gracia: Escaparate de la burguesía barcelonesa de finales del siglo XIX, este paseo elegante y señorial une la plaza Catalunya con el barrio de Gracia, y de aquí le viene el nombre. La presencia de los mejores edificios modernistas de Barcelona convierten esta avenida en un auténtico museo al aire libre. Con un poco de fantasía, aún podemos oír el sonido de los carruajes tirados por caballos, notar el olor de los primeros tranvías y evocar los paseos de las elegantes damas, cogidas del brazo de sus maridos y acompañadas de criadas que vigilaban a los niños. Así era el Paseo de Gracia a finales del siglo XIX y principios del XX. Barcelona crecía, y el nuevo paseo comunicaba la antigua villa de Gracia con el nuevo centro urbano. La nueva arteria barcelonesa, en el centro del Ensanche que empezaba a construirse, fue el lugar escogido por las ricas familias de la clase burguesa para emplazar su vivienda. A lado y lado de la calle se construían edificios imponentes que aún hoy hacen las delicias de todos aquellos que pasean por allí. Son joyas del modernismo y el novecentismo catalán entre las cuales destacan nombres de arquitectos como Gaudí, con la Pedrera y la Casa Batlló; Puig i Cadafalch, con la casa Amatller, y Domènech i Montaner, con la Casa Lleó Morera entre otras. En el suelo encontramos el pavimento orgánico diseñado por Gaudí, y a lo largo de todo el paseo, las farolas de Pere Falqués con los bancos de mosaico blanco. Estas joyas arquitectónicas conviven hoy en día con las tiendas y comercios más prestigiosos de Barcelona.
La Casa Lleó Morera: Paseo de Gracia 35 La casa Lleó Morera es un edificio modernista obra del arquitecto Lluís Domènech i Montaner. El proyecto fue un encargo hecho en 1902 por Francesca Morera para reformar la antigua Casa Rocamora del año 1864, que albergaba la Sociedad de Fomento del Ensanche. Después de su muerte en 1904, su hijo Albert Lleó i Morera continuó las obras y dio nombre al edificio. La obra finalizó el 10 de marzo de 1905. La casa Lleó Morera es la única que consiguió el premio del Concurso anual de edificios artísticos otorgado por el Ayuntamiento de Barcelona, en concreto en la edición de 1906. Se trata de una magnífica obra modernista, que Lluís Permanyer califica como «un Palacio de la Música Catalana a escala reducida». Considerada una de las mejores obras modernistas por la intensa aportación artística de los mejores artesanos de la época, fue víctima del odio que los novecentistas profesaban hacia el estilo anterior. En 1943, el arquitecto Raimon Duran i Reynals firmó un proyecto de reforma de la planta baja proyectado por el arquitecto madrileño Francisco Ferrer Bartolomé por encargo de la firma Loewe para abrir una tienda, que comportó la pérdida definitiva de las ventanas modernistas y de las esculturas de Arnau de las damas modernistas con jardineras de la planta baja, destruidas a golpe de pico en la misma acera. Las cabezas las recuperó el portero de la finca, que más tarde las vendió a Salvador Dalí, quien las emplazó en el muro del patio de su Teatro-Museo de Figueras. La casa Lleó Morera permaneció en manos de la familia hasta el año 1943. El hecho de que la familia conservase la propiedad tres generaciones, favoreció el mantenimiento de los rasgos más distintivos del interior del edificio, los delicados elementos ornamentales inspirados en las líneas sinuosas y en la naturaleza, desarrollados en los más diversos materiales gracias a la intervención de maestros y artesanos. Entre 1986 y 1988 el arquitecto Óscar Tusquets se encargó de la restauración del resto del edificio, y restituyó los pináculos y el templete de la cornisa, que había sufrido graves destrozos por el fuego de ametralladoras durante la guerra civil española de 1936. En 1992 se llevó a cabo una nueva restauración con la recuperación de elementos arquitectónicos de la fachada.
La casa Amatller: Paseo de Gracia, 41 La Casa Amatller es un edificio modernista de Barcelona colindante con la Casa Batlló. Fue proyectado por el arquitecto Josep Puig i Cadafalch entre 1898 y 1900.. El edificio fue un encargo del industrial del chocolate Antoni Amatller a Josep Puig, que ideó un modelo de palacio gótico urbano, con una fachada plana, un patio central y una escalera que da acceso a las habitaciones principales. En la fachada pueden apreciarse las dos puertas asimétricas enlazadas por un San Jorge realizado por el escultor Eusebi Arnau. Por toda la fachada hay un esgrafiado que se une con la cerámica de forma delicada. El vestíbulo, como era muy normal en la época de su realización, estaba pensado para la entrada de carruajes; tiene ornamentación de lámparas y vitrales con dos escaleras, la más decorada y suntuosa para su paso al piso principal y la más sencilla para el resto de los pisos. El estilo es una mezcla entre el gótico catalán y el flamenco (caracterizado por la forma triangular plana de la parte superior de la fachada). Fue declarada monumento histórico-artístico el 9 de enero de 1976.
La casa Batlló: Paseo de Gracia 43 La Casa Batlló es un edificio obra del arquitecto Antoni Gaudí, máximo representante del modernismo catalán. Se trata de una remodelación integral de un edificio previamente existente en el solar, obra de Emilio Sala Cortés. la Casa Lleó Morera, obra de Lluís Domènech i Montaner; La Casa Batlló es un reflejo de la plenitud artística de Gaudí: pertenece a su etapa naturalista (primera década del siglo XX), periodo en que el arquitecto perfecciona su estilo personal, inspirándose en las formas orgánicas de la naturaleza, para lo que puso en práctica toda una serie de nuevas soluciones estructurales originadas en los profundos análisis efectuados por Gaudí de la geometría reglada. A ello añade el artista catalán una gran libertad creativa y una imaginativa creación ornamental: partiendo de cierto barroquismo sus obras adquieren gran riqueza estructural, de formas y volúmenes desprovistos de rigidez racionalista o de cualquier premisa clásica. El edificio fue construido en 1875 por Emilio Sala Cortés (1841-1920), un arquitecto autor de varios edificios en Barcelona y provincia, como la Casa Elizalde (1885), el Palacio Tolrà en Castellar del Vallès (1890), el Hotel Duques de Bergara (1898), la Casa Emilià Carles (1898), las Escuelas Ribas en Rubí (1912-1915) o el Panteón de la familia Fargas en La Garriga. Sala era además profesor de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, y fue uno de los maestros de Gaudí, al que empleó ocasionalmente como delineante. En 1903 el edificio fue adquirido por el industrial Josep Batlló i Casanovas, un rico hombre de negocios que poseía diversas fábricas textiles en Barcelona. Estaba casado con Amàlia Godó i Belaunzarán, de la familia de los condes de Godó, editores del diario La Vanguardia. Batlló compró el edificio por 510.000 pesetas, con la primera intención de derribarlo y construir uno nuevo, aunque luego se conformó con reformarlo, Para la remodelación Batlló encargó el proyecto a Gaudí, por aquel entonces un arquitecto ya de gran renombre, el arquitecto se centró en la fachada, el piso principal, el patio de luces y la azotea, y levantó un quinto piso para los servicios de la casa (lavaderos y trasteros). Gaudí contó con la colaboración de sus ayudantes Francesc Berenguer, Josep Maria Jujol, Domènec Sugrañes, Josep Canaleta, Joan Rubió y Jaume Bayó i Font; del constructor Josep Bayó i Font (hermano de Jaume); los hierros eran de los hermanos Lluís y Josep Badia i Miarnau; los azulejos de Pujol & Baucis (Esplugas de Llobregat); la vidriería de Sebastià Ribó; y la carpintería de Casas & Bardés. Más tarde algunas puertas del primer piso tuvieron que cambiarse, tarea encomendada al ebanista Juan Martínez Gómez, que realizó unas reproducciones siguiendo el modelo original. Gaudí diseñó el proyecto de remodelación de la Casa Batlló a los 52 años, cuando ya había superado las modas historicistas de mediados del siglo XIX, y su estilo arquitectónico había trascendido el mero academicismo para reflejar un visión personal de la arquitectura, de gran originalidad y sello innovador. Sin embargo, como es habitual en las obras de Gaudí, el diseño y la innegable artisticidad del conjunto no privan que el edificio esté concebido bajo el prisma de la funcionalidad, a la que el arquitecto subordina todos los demás elementos. En ese sentido, cabe resaltar la importancia otorgada tanto a la iluminación como a la ventilación, dos ejes básicos para una vida sana y confortable en un edificio de viviendas. Para ello dispuso un gran patio central en el centro del edificio, al que daban las habitaciones de servicios, mientras que los salones y los dormitorios daban a la fachada. Este patio también articulaba el movimiento dentro del edificio, a través de escaleras y un ascensor.16 La Casa Batlló ocupa un total de 4300 m2, con 450 m2 de superficie por cada piso. Tiene 32 metros de altura y 14,5 de ancho. El edificio tiene ocho plantas: bajo el nivel de la calle se encuentra un sótano, destinado a carboneras y trasteros; la planta baja se dedicó inicialmente a cochera y luego a almacén, y junto a los accesos a las viviendas se ubicó una tienda, la planta noble estaba ocupada enteramente por la familia Batlló, y contiene además un gran patio en la parte posterior del edificio; las otras cuatro plantas estaban destinadas a alquiler, con dos viviendas cada una; por último se encuentra un desván, destinado a zona de servicio, y cubierto por la azotea.17 La fachada se hizo con piedra arenisca de Montjuïc, tallada según superficies regladas en forma alabeada. Las columnas tienen forma ósea, con representaciones vegetales. La carpintería es igualmente de superficies curvas, y las ventanas son de vidrios de colores de formas circulares. Gaudí conservó la forma rectangular de los balcones del edificio anterior, añadiendo unas barandillas de hierro con forma de antifaz, y dando al resto de la fachada una forma ondulada en sentido ascendente. Asimismo revistió la fachada con cerámica de pedazos de cristal de varios colores (su famoso trencadís), que Gaudí obtenía en los desechos de la vidriería Pelegrí, y cuya colocación dirigió personalmente. Para su diseño el arquitecto realizó diversas maquetas en yeso, que modeló con sus propias manos hasta conseguir la forma que buscaba, que recuerda el oleaje del mar Mediterráneo o bien las sinuosas formas de la montaña de Montserrat. Del conjunto de la fachada destaca la tribuna del piso principal —el de la familia Batlló—, que se extiende por los laterales hasta el primer piso, alcanzando 10 metros de altura. Presenta cinco vanos cubiertos con vidrieras policromas, y sostenidos por ocho columnas de forma ósea. Para su construcción Gaudí demolió toda la parte baja de la fachada, sosteniendo el resto con unos puntales de madera, en tan precario equilibrio que el constructor, Josep Bayó, temía que se caería, durante los cuatro días que duró la operación. El friso de la tribuna está rematado con motivos escultóricos de forma vegetal, aunque en el conjunto de la forma que adquiere la tribuna algunos estudiosos creen ver la forma de un murciélago. Otro elemento característico de la fachada es su revestimiento con vidrios y cerámica de vivos colores, que crean diversos efectos visuales según la luz que incide en ellos. Para su confección, picó el anterior muro y lo recubrió de mortero de cal, sobre el que colocó los vidrios del taller Pelegrí, combinados en diferentes tonalidades; sobre estos vidrios esparció a todo lo largo de la fachada una serie de discos de cerámica (un total de 330) fabricados de forma manual en Mallorca, realizados en arcilla con diversos colores de óxidos naturales, y confeccionados en cuatro tamaños: 15, 21, 27 y 35 cm. Otra de las singularidades de la fachada son sus balcones, realizados con hierro fundido y pintados de carbonato de plomo para evitar su oxidación, circunstancia que les otorga un color marfileño. Están colocados sobre peanas de piedra con forma de concha marina. Hay un total de nueve balcones, además de las cuatro terrazas situadas sobre la tribuna. Su forma evoca un antifaz o una máscara teatral aunque hay quien ve en ellos la parte superior de una calavera, excepto el balcón del desván, que tiene forma de flor o de bulbo vegetal, semejante al de un tulipán o una alcachofa. Asimismo, el perfil quebrado y enroscado de estos balcones recuerda la forma de un pergamino. Casi todos tienen el mismo tamaño, excepto el del desván y el de la parte superior izquierda, que es una barandilla doble, con tres huecos. Culmina la fachada una bóveda formada por arcos catenarios cubiertos con dos capas de ladrillo, recubierta con cerámica vidriada en forma de escamas, realizada en los Talleres Sebastià Ribó, en tonos rojo, verde y azul, que recuerda el lomo de un dragón. En la parte izquierda hay una torre cilíndrica de forma bulbosa, semejante a una cabeza de ajo, decorada con los anagramas de Jesús (IHS), María (M con la corona ducal) y José (JHP), y rematada con la típica cruz gaudiniana de cuatro brazos, orientada a los puntos cardinales. Una de las interpretaciones simbólicas que se ha dado a esta fachada es la de San Jorge luchando con el dragón, cuyas víctimas se hallan en la fachada representadas por las columnas en forma de hueso y los balcones en forma de calavera. Así, la cruz de cuatro brazos sería la espada clavada en el espinazo del animal, del que brotaría la sangre, presente en la cerámica roja de esta parte de la cubierta. El edificio presenta una fachada posterior que da al patio interior de la manzana, de igual forma ondulante y recubierta de trencadís de cerámica. El piso principal tiene un patio que sobresale del cuerpo del edificio, al que se accede por el comedor de la vivienda que fue de los señores Batlló. El resto de pisos tienen terrazas que dan a esta parte posterior del edificio, cubiertas con barandillas de reja metálica. La parte más destacada es la del desván, realizada con cerámica de vivos colores, con motivos florales y geométricos. Para el interior del edificio Gaudí diseñó unos accesos en la planta baja bien diferenciados, con tres portales: uno de acceso a las viviendas, otro para la tienda y otro para las cocheras, siendo el primero de hierro y vidrio y los otros dos de madera. La planta baja tiene 735 m2, de cuya superficie un 60 % está destinada a la tienda y la cochera, y el resto se divide entre dos vestíbulos —uno para los inquilinos y otro privado para los dueños de la casa—, la portería, una zona de trasteros y el patio central, donde se ubica el ascensor y las escaleras de servicio. El vestíbulo de acceso tiene forma rectangular y techos curvos, con suelo de mármol y una decoración de cerámica azul en la parte baja de la pared y de estuco en la superior En la parte central del edificio se ubica el patio de luces, que fue ampliado por Gaudí para conseguir una mayor iluminación y ventilación: tiene 13 metros de largo por 4 de ancho y 26 de altura, con un total de 54 m2 de superficie. Este patio se cubrió con una claraboya de cristal sostenida por una estructura de hierro con forma de doble T, que apoya en una serie de arcos catenarios, y fue igualmente revestido de azulejos, con una ingeniosa gradación de color desde el azul de la parte superior hasta el blanco de la inferior, para mejor aprovechamiento de la luz, lo que provoca la sensación de estar en una cueva submarina. Tiene un total de 32 ventanas, con un doble diseño, una parte superior para la entrada de luz y unas rendijas inferiores para la ventilación. Asimismo, tanto el piso principal como los dos primeros tienen terrazas, cubiertas con barandillas de malla metálica. Por otro lado, la escalera de vecinos está cubierta tan solo por unos vidrios esfumados que permiten una amplia iluminación de todos los rellanos. El sistema de plantas del edificio arranca del sótano, destinado a zonas de servicios y trasteros, así como a calderas y carboneras. Presenta un conjunto de diez columnas de soporte, que junto a los muros de carga sostienen el edificio. Este espacio también fue ampliado por Gaudí, que dobló su superficie. Durante los trabajos de ampliación se descubrió una pequeña cueva que debía servir de bodega o fresquera de la antigua masía que había en el emplazamiento del edificio, y que Gaudí decidió conservar. El resto de plantas, destinadas a viviendas, fueron diseñadas por Gaudí con el mismo esmero que la parte exterior del edificio, combinando las diversas artes industriales y decorativas (escultura, forja, vidriería, ebanistería, cerámica) para conseguir un conjunto armónico y estético, donde, como en el resto del edificio, predominan las líneas curvas. El piso principal —el de la familia Batlló— era el más grande, con una superficie de 400 m2 (730 incluyendo el patio posterior). La decoración fue elaborada enteramente por Gaudí, que diseñó tanto el mobiliario como los diversos elementos decorativos que jalonaban la vivienda. El espacio más relevante era el salón principal, con un techo en forma de cielo raso de formas helicoidales en relieve, y donde destacaba el gran ventanal de la tribuna que daba al Paseo de Gracia, decorado con vidrieras en forma de disco de diferentes colores. Este salón incluía un oratorio, decorado con un retablo de la Sagrada Familia de Josep Llimona (actualmente conservado en la cripta de la Sagrada Familia), un Cristo de bronce de Carles Mani y unos candelabros de Josep Maria Jujol. El mobiliario original de Gaudí se conserva actualmente en la Casa-Museo Gaudí del parque Güell. Otros espacios destacados del piso principal son: el recibidor, al que se accede por el vestíbulo privado de la planta baja a través de una escalera cuya forma recuerda la columna vertebral de un animal, y que algunos estudiosos interpretan como la cola del dragón de la fachada; la sala de la chimenea, utilizada como despacho por el señor Batlló, comunica el recibidor con el salón principal, y presenta una chimenea situada en una concavidad con forma de seta y recubierta de losas de material refractario, con unos bancos para sentarse a su lado inspirados en la casa tradicional catalana, mientras que la pared de la sala está decorada con pan de oro; y el comedor, ubicado en la zona posterior que da al patio trasero, donde destacan igualmente unos amplios ventanales, con una doble columna inspirada en las columnas del Patio de los Leones de la Alhambra de Granada, revestidas de trencadís de diversos colores, mientras que en el techo destaca un cielorraso con forma de gotas de agua. Otro elemento singular es el patio posterior, de 230 m2, diseñado también enteramente por Gaudí alternando el trencadís y los discos cerámicos, como en la fachada. El actual pavimento del patio no es el original, que se deterioró y hubo que sustituirlo; mientras que el de Gaudí era un mosaico hidráulico de formas abstractas, el actual presenta unos dibujos en cenefas, en tonos ocres y marrones. Destacan también las jardineras, de forma triangular y recubiertas de trencadís, un nuevo diseño gaudiniano. En cuanto al resto de plantas, destinadas a alquiler, Gaudí se limitó únicamente a redistribuir los espacios, sin modificar su estructura. Había un total de ocho viviendas de unos 200 m2, distribuidas en cuatro plantas, que gozaban de todos los adelantos y comodidades para la época, desde calefacción y agua caliente hasta electricidad, sin descuidar el diseño y la estética. Cada vivienda contaba con una terraza que daba al patio de manzana, así como un trastero y un lavadero situados en el desván. La última planta es el desván, de 460 m2, donde se situaban los lavaderos, trasteros y otras zonas comunes y de servicios. Esta zona actúa además como cámara aislante para las viviendas, protegiéndolas de las rigurosidades del clima, como era habitual en las buhardillas de las casas solariegas catalanas. Por ello está concebida con una estructura diferenciada del resto del edificio, con una serie de arcos catenarios realizados en ladrillo revocados con yeso, que sostiene un sistema de bóvedas parabólicas sobre el que se alza la azotea, solución que el arquitecto empleó nuevamente poco después en la Casa Milà. Este sistema tiene ciertas semejanzas con el costillar de un animal, por lo que algunos interpretan sería el interior del dragón de la azotea. En la parte central del desván, la correspondiente al patio de luces, se sitúa la gran claraboya que protege el interior del edificio. El remate del edificio es la azotea, de 300 m2, a la que se accede desde el desván mediante unas escaleras de caracol. Gaudí concibió este espacio de una forma funcional, para situar las salidas de humo y de ventilación, pero a la vez estética, ya que los elementos que la integran están elaborados de una forma artesanal y con una plasticidad casi escultórica. Para el arquitecto reusense, las azoteas de los edificios eran como los sombreros de las personas, que denotan personalidad, por lo que siempre los diseñaba detalladamente, como se demuestra en el Palacio Güell y la Casa Milà. En la azotea se encuentra un segundo desván más pequeño que el de la planta inferior, alojado en el lomo del dragón, que contiene el tanque de agua que abastece el edificio. Asimismo, en la cornisa de la cubierta se sitúa un paso de ronda, al que se accede desde la escalera situada en la torre que remata el edificio, elemento igualmente presente en la Casa Milà. En el conjunto de la azotea destacan las chimeneas —un total de 27, dispuestas en cuatro grupos, de 6,10 metros de altura—, de formas helicoidales y rematadas por sombreretes cónicos; están revestidas de vidrio transparente en su parte central y de cerámica en la superior, y rematadas por unas bolas de cristal transparente rellenas de arena de distintos colores. El pavimento lo realizó con los mosaicos de desecho del anterior edificio, dispuestos en trencadís, aunque con el tiempo fue sustituido.
La casa Batlló: Paseo de Gracia 43
La Casa Mulleras: Paseo de Gracia 37 La Casa Mulleras es un edificio de estilo neoclásico, obra del arquitecto Enric Sagnier . Fue un encargo de Ramón Mulleras en 1898 y completado enl 1906 para reformar la antigua Casa Ramon Comas de 1868. La sobriedad ornamental y el clasicismo de su composición la alejan del modernismo de los edificios vecinos que forman parte de la llamada manzana de la discordia.. La fachada tiene como elemento mas destacado la tribuna central que sirve de balcón del piso superior. El balcón corrido del tercer piso y el friso horizontal de debajo, divide la fachada en dos tramos y refuerzan su horizontabilidad La Casa Josefina Bonet: paseo de Gracia 39 Conocida inicialmente como casa Torruella fue construida en 1887 por Jaume Brossa. En 1915 Josefina Bonet reformó la fachada, obra que dirigió el arquitecto Marcel.lí Coquillat i Llofriu. Esta casa está edificada entre medianeras, de planta baja y cinco plantas piso. La fachada actual es el producto de la reforma realizada en 1915. Resuelta con un clasicismo poco brillante, que tiene poco que ver con la arquitectura modernista, excepto en algunos detalles, en la que destacan las ventanas italianizantes de las plantas primera y segunda y el elemento central de coramiento. El elemento más destacado es la tribuna de dos pisos y los detalles ornamentales que decoran los dinteles del piso superior. La planta baja también responde a una modificación posterior.
Casa Batllo, Amatller, Josefina Bonet y Mulleras
Casa Mila (Pedrera): Paseo de Gracia 92 La Casa Milà, llamada popularmente La Pedrera («cantera» en catalán), es un edificio modernista, obra del arquitecto Antoni Gaudí, construido entre los años 1906 y 1910. La casa fue edificada por encargo del matrimonio Pere Milà i Camps y Roser Segimon i Artells, y Gaudí contó con la colaboración de sus ayudantes Josep Maria Jujol, Domènec Sugrañes, Francesc Quintana, Jaume Bayó i Font, Joan Rubió, Enrique Nieto y Josep Canaleta, así como del constructor Josep Bayó i Font, que había trabajado con Gaudí en la Casa Batlló. La Casa Milà es un reflejo de la plenitud artística de Gaudí: pertenece a su etapa naturalista (primera década del siglo XX), periodo en que el arquitecto perfecciona su estilo personal, inspirándose en las formas orgánicas de la naturaleza, para lo que puso en práctica toda una serie de nuevas soluciones estructurales originadas en los profundos análisis efectuados por Gaudí de la geometría reglada. A ello añade el artista catalán una gran libertad creativa y una imaginativa creación ornamental: partiendo de cierto barroquismo sus obras adquieren gran riqueza estructural, de formas y volúmenes desprovistos de rigidez racionalista o de cualquier premisa clásica.
Casa de las Punxes
Casa de las Punxes: calles de Rosselló, Bruc y la avenida Diagonal Casa Terrades, conocida popularmente como Casa de les Punxes, ha estado cerrada más de 100 años al público,la Casa de les Punxes abrió sus puertas el pasado verano de 2016, La reforma actual la ha realizado el arquitecto Jaume Falguera. Está situada entre las calles de Rosselló, Bruc y la avenida Diagonal de Barcelona. Declarada monumento histórico de interés nacional en 1975 y construida por el arquitecto Josep Puig i Cadafalch, a petición de la familia Terradas, la Casa de les Punxes es actualmente uno de los edificios más emblemáticos de Barcelona, ubicada en plena ruta modernista. Inspirado en los aires medievales y wagnerianos, el arquitecto Josep Puig i Cadafalch diseñó esta casa llena de simbología y leyenda, dando protagonismo a San Jordi y a otros elementos decorativos como las tribunas, las vidrieras o los forjados, a todo el exterior de la casa. Artesanos como Enric Monserdà y AlfonsJuyol fueron los encargados de elaborar dichos elementos decorativos, a su vez tan significativos en el modernismo catalán. La azotea, la parte más majestuosa de la casa, está dedicada al autor y al resto de artistas que colaboraron con la obra, como reconocimiento y mérito. En 1905, Bartomeu Terradas Brutau encargó a Josep Puig i Cadafalch el diseño de una casa para cada una de sus tres hermanas, Àngela, Josefa y Rosa. El resultado fue un edificio que recordaba a los antiguos castillos medievales, con elementos de diferentes corrientes arquitectónicas y diversas innovaciones técnicas, con seis torres puntiagudas (coronadas por agujas de forma cónica), uno de sus rasgos distintivos y el que le dio el nombre popular de Casa de les Punxes. Bartomeu Terradas i Mont, nacido en Figueres en 1846 y fallecido en Barcelona el 17 de diciembre de 1901, fue un reconocido industrial textil casado con la sabadellense ÀngelaBrutau, hija de BonaventuraBrutauEstop, uno de los primeros empresarios textiles catalanes, con quien tuvo cuatro hijos: Rosa, Bartomeu, Josefa y Àngela. Bartomeu Terradas i Mont, a pesar de dejar al hijo como heredero, no olvidó el bienestar de las mujeres de la familia y dejó una pequeña fortuna monetaria que se repartió entre las tres hijas y su esposa. Gracias a una parte de esta herencia se financió la construcción de un edificio para las tres hermanas; unas obras gestionadas por el hermano, quien encargó el proyecto a un amigo suyo, el arquitecto Puig i Cadafalch con el que coincidía en ideas tan actuales como dar una visión centroeuropea a las tres casas que, en conjunto, forman la Casa de les Punxes. A finales de 1903, Josep Puig i Cadafalch se encontró con el encargo de diseñar una casa para cada una de las hermanas Terradas Brutau en el terreno situado entre las calles de Rosselló, avenida Diagonal y Bruc. Se trataba de un solar atípico, de forma irregular, fruto del reciente urbanizado Eixample de Barcelona. El arquitecto realizó un interesante proyecto de aires medievales, en el que consigue unificar a la perfección los tres edificios de pisos que, aparentemente, parecen una sola casa, un solo bloque constructivo. La casa debía construirse en un solar triangular, lo que no impidió a Puig i Cadafalch respetar los chaflanes de las calles diseñados por el mismo Cerdà. Aun así, no dudó en romper con las normas establecidas por el clasicismo imperante en ese momento y diseñó un gran edificio inspirado en el castillo de Neuschwanstein, en Baviera (Alemania), con seis esquinas, que coinciden con las intersecciones de las tres calles, y con la fachada principal de la casa en la esquina de la calle de Rosselló con la avenida Diagonal. La casa se construyó en 1905 por encargo de las hermanas Terrades que querían unificar tres inmuebles de su propiedad. Puig i Cadafalch proyectó un edificio de aspecto medieval, con elementos que recuerdan a la arquitectura gótica europea. Una de las características de este edificio son sus seis torres, coronadas por sendas agujas de forma cónica, lo que le dio el nombre popular de casa de les punxes (en idioma catalán, punxes significa pinchos). Para la construcción de la fachada se utilizó el ladrillo. En ella pueden verse algunos plafones decorativos; uno de ellos, en el que aparece Sant Jordi, tiene escrita la siguiente leyenda: SantPatró de Catalunya, torneu-nos la llibertat ("Santo Patrón de Cataluña, devuélvenos la libertad"). La decoración en piedra con dibujos florales de tribunas y balcones es plenamente modernista. El tejado es a doble vertiente.
Casa de las Punxes
El monumento a Narcís Monturiol se encuentra situado en la avenida Diagonal en el cruce con la calle Gerona de Barcelona. El proyecto fue encargado por la Mutua Metalúrgica de Seguros, como homenaje a Narcís Monturiol al escultor Josep Maria Subirachs en el año 1963. Consta de un bloque de hormigón de 4,20 metros de altura como sujeción, en un hueco, a la reproducción en cobre del submarino Ictíneo copia del original a escala 1:17, el hormigón en sus dos superficies grandes está trabajado con marcas regulares. En otro bloque, también de piedra, figura la inscripción: Barcelona a Narciso Monturiol, inventor del "Ictíneo", primer submarino que navegó sumergido en el puerto de Barcelona el 28 de junio de 1859.
Sagrada Familia
Sagrada Familia: La Sagrada Familia es el máximo exponente de la arquitectura modernista creada por Gaudí. La construcción comenzó en 1882 con un estilo neogótico. Un año después el proyecto fue puesto en manos de Gaudí, quien lo replanteó por completo. Gaudí diseñó un templo excepcional e innovador que iba a estar compuesto por 18 torres, aunque finalmente sólo tuvo tiempo de crear una de ellas antes de su muerte. Gaudí falleció en 1926 dejando inacabado el proyecto que ocupó los últimos años de su vida pero, gracias a los planos que se conservan, su sueño se hace realidad poco a poco gracias al trabajo de otros artistas y al dinero obtenido a partir de las donaciones y las visitas. Hasta el momento han sido erigidas 8 de las 18 torres diseñadas por Gaudí. El arquitecto decidió que doce de ellas fueran dedicadas a los Apóstoles, cuatro a los Evangelistas, una a María y otra a Jesús. Cada una de ellas estará dotada de diferente altura en función de la jerarquía religiosa que representan. La basílica tiene 3 simbólicas fachadas: Fachada del Nacimiento: Dedicada al nacimiento de Cristo, se trata de una fachada profusamente decorada y llena de vida. Fachada de la Pasión: Algo más austera y simplificada que las otras fachadas, pretende reflejar el sufrimiento de Jesús durante la Crucifixión. Fachada de la Gloria: La fachada principal, mucho más grande y monumental que el resto, representará la muerte, el Juicio Final, la Gloria y el infierno. Consciente de que no iba a tener tiempo para construirla, Gaudí dejó hechos los bocetos para que sus sucesores pudieran finalizar el trabajo. Para diseñar el interior, Gaudí se inspiró en las formas de la naturaleza, creando columnas con forma de tronco de árbol que convierten el interior del templo en un enorme bosque de piedra.
Sagrada Familia
Avenida Gaudi con el Hospital de Santa Cruz y San Pablo:al fondo
Avenida Gaudi, ahora con la Sagrada Familia al Fondo
Hospital de Santa Cruz y San Pablo: El recinto modernista dell Hospital de la Santa Cruz y San Pablo (Hospital de la Santa Creu i Sant Pau) es un impresionante complejo hospitalario construido a comienzos del siglo XX por Lluís Domènech i Montaner y su hijo. El sorprendente hospital fue creado con el aspecto de un pequeño poblado modernista cuya función era la de contribuir a la curación de los pacientes con su agradable ambiente. Los impresionantes edificios revestidos de ladrillos rojos fueron dotados con el aspecto de soberbias casas de campo rodeadas por un encantador entorno. Cada una de las especialidades del hospital contaba con su propio edificio y todos ellos estaban comunicados por pabellones subterráneos.
Hospital de Santa Cruz y San Pablo
Parc Guell: El Parque Güell es un enorme jardín con peculiares elementos arquitectónicos realizados por el singular arquitecto Antonio Gaudí. El parque debe su nombre a Eusebi Güell, un rico empresario apasionado por las obras de Gaudí que actuó como su principal mecenas. Aunque la idea principal era la construcción de un conjunto residencial de lujo, con el paso de los años esta idea fue abandonada y en su lugar se construyó un parque digno del escenario de un cuento. El parque fue inaugurado en 1922 y desde entonces se ha convertido en uno de los principales lugares de interés turístico de la ciudad. En 1984 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Con una extensión de más de 17 hectáreas, el Parque Güell está cubierto por formas onduladas, columnas con aspecto de árboles, figuras de animales y formas geométricas. La mayor parte de las superficies están decoradas con mosaicos realizados con trocitos de cerámica de colores. El arquitecto, inspirado en las formas de la naturaleza, dotó al parque de una impresionante creación ornamental en la que no existen la rigidez ni el clasicismo. Todas las sinuosas y coloridas formas de los elementos del parque poseen un importante simbolismo, tanto político como religioso. El artista aprovechó el desnivel de 60 metros de la montaña para crear un camino de elevación espiritual, en cuya cima planeaba construir una capilla que finalmente fue sustituida por el Monumento al Calvario, un promontorio situado en la parte más alta del parque desde el que se obtienen las mejores vistas de la ciudad. El punto central del parque es una gran plaza en la que se encuentra un enorme banco de 110 metros de longitud, con apariencia de serpiente recubierta por pequeñas piezas de cerámica. En el recinto del parque se encuentra la Casa Museo Gaudí, en la que residió el arquitecto entre 1906 y 1925, donde en la actualidad se expone una colección de obras del arquitecto - sinceramente, no muy interesante -. Junto a la entrada principal del parque se encuentran dos casitas que parecen sacadas de un cuento de hadas. Una de ellas funciona como tienda mientras que la otra, la Casa del Guarda, alberga exposiciones audiovisuales sobre el pasado del parque.
Calle Bajada de la Gloria
Puente Vallcarca: En la parte alta del distrito de Gracia y entre las colinas del Putxet y El Coll, se encuentra el puente de Vallcarca que cruza la riera que lleva su nombre. Fue en 1903 cuando el ayuntamiento proyectó la construcción del puente de Vallcarca, para cruzar la riera y comunicar las colinas de El Coll y el Putxet.Sin embargo, por problemas administrativos, la pasarela no fue inaugurada hasta 20 años después, en el año 1923. La construcción de este puente que hoy comunica la avenida República Argentina con la plaza Mons se inició en el año 1908 siguiendo un proyecto diseñado por el arquitecto Miquel Pascual Tintorer (1849-1916), autor también del mercado de la Llibertat de Gracia,y que preveía una construcción metálica. En el año 1917, cuando las obras todavía estaban en la fase inicial, se cambió el proyecto para hacer la obra en cemento armado, una técnica novedosa introducida en Cataluña pocos años antes. Finalmente se inauguró en 1923 con una estructura sencilla. Su decoración se determina por cuatro conjuntos de leones alados con el escudo de Catalunya y el de Sant Jordi que forman un tipo de balcones semicirculares encima de los pilares. Los elementos de soporte son tres pilares, recubiertos de piedra y ladrillo caravista, que sostienen dos grandes losas de hormigón. La losa superior constituye la calzada, con tres carriles de circulación para el tráfico y aceras para peatones en ambos laterales. La inferior está ornamentada con cuatro relieves en cada fachada, que representan los escudos de San Jorge y de Cataluña, entre leones alados. La baranda es ciega y está decorada con casetones geométricos art-decó, que contrastan con los pináculos, de estilo sezession. Sobre cada uno de los pilares se forman balcones semicirculares, a modo de mirador. El viaducto de Vallcarca como lugar icónico de suicidas ha inspirado novelas de autores como Andreu Martín o Juan Marsé, en La oscura historia de la prima Montse, obra que cuenta con una adaptación cinematográfica.11 El puente tiene también un papel destacado en otras películas como, Tres metros sobre el cielo.
Puente Vallcarca
Tramvia Blau: El Tramvia Blau, que data de 1901, el superviviente de la antigua línea de tranvías de Barcelona. Realiza un recorrido de 1.276 metros en ascensión hacia el pie del funicular del Tibidabo. Va subiendo rodeado de construcciones modernistas y novecentistas que dan paso a la naturaleza y a magníficas vistas de la ciudad. El Tramvia Blau es una forma alternativa de acceder al parque de atracciones del Tibidabo, al templo del Sagrado Corazón, a la torre de comunicaciones de Collserola y al Observatorio Fabra.
Montaña del Tibidabo
Tramvia Blau
Vistas de Barcelona, ascendiendo la montaña mágica
Torre de Collserola y vistas de Barcelona Torre de Collserola: Construida con motivo de los Juegos Olímpicos que se celebraron en Barcelona en 1992, la Torre de Collserola es una enorme torre de telecomunicaciones de 288 metros de altura, siendo el edificio más alto de la ciudad. La torre compone el nudo de las telecomunicaciones de Cataluña, recogiendo el 100% de la televisión y el 95% de las emisoras de radio de Barcelona. La Torre de Collserola cuenta con un mirador en la décima de sus trece plantas, desde el cual es posible obtener una completa vista panorámica de la ciudad y los alrededores, en ocasiones incluso hasta 70 kilómetros de distancia. Tras el veloz ascenso en el ascensor panorámico se llega al mirador de 360 grados situado a 115 metros de altura. Una vez allí, diferentes paneles indican la dirección en la que se encuentran los principales atractivos turísticos de Barcelona para que sea más sencillo ubicarlos desde las alturas.
Tibidabo: El Tibidabo es, con 512 metros sobre el nivel del mar, el pico más alto de la sierra de Collserola, en el municipio de Barcelona. Es popular por sus vistas sobre la ciudad y por sus espacios naturales, que son usados con fines recreativos. La montaña del Tibidabo comenzó a ser urbanizada a finales del siglo XIX, por iniciativa del doctor Salvador Andreu. A principios del siglo XX se abrió la Avenida del Tibidabo, que rápidamente se convirtió en zona de la clase alta barcelonesa, urbanizándose con bellos edificios de estilo modernista construidos por los mejores arquitectos de la época. En 1901 se construyó el Tranvía Azul, que transcurría a lo largo de la Avenida del Tibidabo hasta el pie del funicular que sube a la montaña. En la cima del Tibidabo se encuentran varios edificios, entre los que destaca el Templo Expiatorio del Sagrado Corazón. Esta iglesia, debido a su diseño y su ubicación en lo alto de la montaña, y por supuesto su nombre, recuerdan a la Basílica del SacréCœur del barrio parisino de Montmartre. El Parque de Atracciones Tibidabo data de 1901 y eso lo convierte en un referente histórico de la ciudad, ya que es el primer parque de atracciones de España y el tercero más antiguo de Europa. La Torre de Collserola, una moderna antena de telecomunicaciones diseñada por Norman Foster e inaugurada en 1992 con motivo de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, y que cuenta con un mirador en su cima. Tiene 268 m de altura y está situada en el turó de Vilana (Vallvidrera). El pabellón de Ràdio Barcelona, pequeña obra racionalista construida entre 1926 y 1929 por el arquitecto Nicolau Maria Rubió i Tudurí. Constituye el primer ejemplo de racionalismo arquitectónico y la primera emisora de radio que funcionó en España. El hotel Florida, de color blanco y visible por toda Barcelona, inspirado en la arquitectura americana de los años veinte. Construido en 1925 por el arquitecto Ramon Reventós, con pinturas en su interior de Joan Trujols. La Torre Pastor de Cruïlles, edificio inspirado en la arquitectura tradicional, proyectado por el arquitecto Josep Puig i Cadafalch en 1908. De color gris oscuro y una torre cuadrada en una de sus esquinas (al lado de la carretera). La Torre de les Aigües de Dos Rius, según un proyecto del arquitecto Josep Amargós i Samaranch de 1905, de inspiración renacentista. Es cilíndrica, de ladrillo y piedra natural coronado por una cúpula semiesférica que contiene el depósito de agua, de 200 m3. Su altura 53 m. Se construyó para abastecer de agua la colonia del Dr. Andreu. Está en el catálogo del Patrimonio Arquitectónico de Barcelona.
Parque de Atracciones del Tibidabo
Parque de Atracciones del Tibidabo
Parque de Atracciones del Tibidabo
Templo Expiatorio del Sagrado Corazón: El Templo Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús (en catalán, Temple Expiatori del Sagrat Cor de Jesús) es una iglesia situada en la montaña del Tibidabo, en Barcelona, obra del arquitecto Enric Sagnier i Villavecchia y finalizada por su hijo Josep Maria Sagnier i Vidal. Es de estilo historicista que combina elementos neobizantinos, neorrománicos y neogóticos. Su construcción se prolongó de 1902 a 1961. Pertenece al arciprestazgo de Sarrià. Este inmueble está inscrito como Bien Cultural de Interés Local (BCIL) en el Inventario del Patrimonio Cultural Catalán. La idea de construir un templo en lo alto de la montaña del Tibidabo surgió a finales del siglo xix ante los rumores sobre la construcción de un templo protestante y un hotel-casino, ante lo que una «Junta de Caballeros Católicos» adquirió la propiedad del terreno, que cedió en 1886 al sacerdote italiano Juan Bosco (canonizado en 1934). Bosco estaba entonces de visita en Barcelona invitado por Dorotea de Chopitea, gran mecenas y promotora del proyecto. Surgió entonces la idea de hacer un templo dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, una advocación de moda en aquel entonces gracias al impulso del papa León XIII, siguiendo la línea del templo construido en Roma por el propio Bosco (Sacro Cuore di Gesù), así como del famoso Sacré-Cœur de París y otras iglesias homónimas francesas, como las de Lyon y Marsella. En 1886 se construyó una ermita neogótica, inaugurada el 3 de julio, promovida por los salesianos, la congregación fundada por Bosco. Dos años más tarde, con motivo de la visita de la reina María Cristina a la montaña en el seno de los actos de celebración de la Exposición Universal, se urbanizó la carretera de Vallvidrera y se construyó al lado de la ermita un pabellón de inspiración mudéjar, que servía de mirador, posteriormente derribado. El proyecto de construcción del templo sufrió un importante retraso debido sobre todo a la aparición de un nuevo proyecto para construir un observatorio astronómico en la cima del Tibidabo, que finalmente se hizo en una colina próxima (Observatorio Fabra). Finalmente, el 28 de diciembre de 1902 se colocó la primera piedra en un acto presidido por el obispo de Barcelona, Salvador Casañas i Pagès, quien en su discurso pidió una limosna para el «nuevo Montmartre de Barcelona» —en alusión a la famosa colina parisina donde se ubica el Sacré-Cœur. Las obras se prolongaron hasta 1961 y fueron finalizadas por Josep Maria Sagnier, hijo del artífice del proyecto, Enric Sagnier. Enric Sagnier fue un autor prolífico, posiblemente el arquitecto con mayor número de construcciones en la Ciudad Condal, cerca de 300 edificios documentados. De estilo ecléctico, con una cierta tendencia clasicista, estuvo cercano al modernismo de moda en la época en la capital catalana, pero interpretándolo de una manera sobria y funcional. Su principal fuente de inspiración fue la arquitectura medieval, sobre todo románica y gótica. En el XXII Congreso Eucarístico Internacional celebrado en Madrid en 1911 el Sagrado Corazón del Tibidabo fue nombrado Templo Nacional Expiatorio de España. A menudo se ha señalado la confrontación entre su ideario españolista frente al catalanista representado por el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia de Antoni Gaudí. El 29 de octubre de 1961 el templo recibió el título de basílica menor, otorgado por el papa Juan XXIII. El aspecto exterior del templo es el de un recinto amurallado fortificado de piedra de Montjuïc presidido por un monumental templo neogótico con una doble escalinata. El conjunto está formado por una cripta inferior y la iglesia superior, con planta central con cúpula sobre ocho columnas. El estilo del conjunto se basa en una línea románica combinada con el templo de verticalidad gótica, cubierto con una cúpula ochavada coronada con la imagen del Sagrado Corazón, obra inicial de Frederic Marès destruida en 1936 y sustituida por otra de Josep Miret, de 1950. Adosado al templo permanece la ermita construida en 1886, una construcción neogótica de planta cuadrada de 2 metros por cada uno de sus lados y ocho metros de altura. En su interior tiene un altar con una imagen del Sagrado Corazón de Jesús. La cripta se construyó entre 1903 y 1911 —fue inaugurada el 18 de junio de 1911— en un estilo general neobizantino, aunque también combina elementos neogóticos y clasicistas, y una decoración cercana al modernismo. La fachada presenta un tímpano ricamente ornamentado, con esculturas de Eusebi Arnau que representan la Virgen de la Merced, san Jorge y Santiago, patronos de Barcelona, Cataluña y España, respectivamente. Está formada por tres arcos de medio punto sobre columnas, insertados dentro de un gran arco, también de medio punto, decorado inicialmente con un mosaico de la Santísima Trinidad obra de Daniel Zuloaga, que fue destruido en 1936; en 1955 se hizo una nueva decoración a cargo de los Talleres Bru de Barcelona, que muestra una alegoría de la devoción de España al Sagrado Corazón, representada por sus santos patronos. El espacio de la cripta está formado por cinco naves separadas por columnas, la central más ancha, con sus correspondientes ábsides semicirculares. Los muros y las bóvedas están revestidos de alabastro o con decoración de mosaico, con escenas relativas a las advocaciones de los altares (Virgen María Auxiliadora, san Antonio de Padua, Jesús Sacramentado, san José y la Virgen de Montserrat)17 y a la propia historia de la basílica (la Solemne entrega de los terrenos a Don Bosco en 1886 en la basílica de la Merced, la Romería del Ramo y los Ángeles ofreciendo el templo a Dios en señal de sumisión y ofrenda).18 También es de alabastro policromado el Vía Crucis esculpido por Josep Miret y Alfons Pérez Fàbregas.17 Las ventanas, que aportan una iluminación natural al interior, se complementan con vidrieras de diversos temas: las mayores en arco, en los extremos, representan la aparición de la Virgen del Pilar y la conversión de Recaredo al catolicismo; san Fernando y san Hermenegildo ocupan dos vidrieras grandes verticales, mientras las pequeñas situadas sobre la puerta están dedicadas a san Joaquín, san Isidoro, san Antonio y santa Isabel de Aragón, reina de Portugal. Desde la cripta se accede a una capilla dedicada a la Adoración Perpetua, excavada en la misma montaña a finales de los años 1940, formada por tres naves divididas por columnas. El interior está ornamentado con mármoles y mosaicos en el pavimento y pinturas de Miquel Farré en las bóvedas, hechas entre 1947 y 1949. A lado y lado de la puerta principal dos grandes escaleras conducen al nivel del templo propiamente dicho, coronado por la enorme estatua de bronce del Sagrado Corazón hecha por Josep Miret en 1950 en sustitución del original de Frederic Marès de 1935, que fue destruido al inicio de la Guerra Civil, en 1936. El sentido ascensional desde la cripta, pasando por el templo hasta la escultura, refleja la ascensión y la purificación de la condición humana por medio del sacrificio y la expiación. El templo superior se construyó entre 1915 y 1951, y fue bendecido por el obispo Gregorio Modrego en el XXXV Congreso Eucarístico Internacional celebrado en Barcelona en 1952. Más tarde se hicieron las torres y finalizaron oficialmente las obras en 1961. El edificio fue construido con piedra gris azulada de Gerona; es de planta cuadrada, de la cual surgen tres ábsides, y presenta una gran torre central y cuatro más bajas, delimitando los cuatro vértices del cuadrado, en los que se colocaron las esculturas de los Doce Apóstoles, de Josep Miret. La fachada principal tiene tres cuerpos, el central más ancho, presidido por la figura del Arcángel Miguel en el arco de la entrada principal y la de san Juan Bosco en el frontón superior. Sobre la puerta izquierda se halla la estatua de santa Teresa de Jesús y, sobre la derecha, la de santa Margarita María Alacoque. Sobre la puerta se abre una galería de arcos ojivales con tracería. El interior está dividido en tres naves con ábsides semicirculares, con vidrieras y cuatro rosetones en las fachadas. En el altar mayor destaca el gran crucifijo obra de Joan Puigdollers. Las vidrieras del presbiterio están dedicadas a Pío X, san Juan Evangelista, santa Margarita María Alacoque, san Pablo y san Juan Bosco. El altar izquierdo tiene cinco vidrieras dedicadas a distintas advocaciones marianas: la Virgen de Antipolo (Filipinas), la Virgen de Luján (Argentina), la Asunción de María, la Virgen de Guadalupe (México) y la Virgen de la Caridad del Cobre (Cuba). El altar derecho está presidido por el Jesús resucitado, obra de Joan Puigdollers, y dedica sus vidrieras a advocaciones marianas españolas: la Virgen de la Almudena (Madrid), la Virgen de Nuria (Cataluña), Nuestra Señora de la Esperanza Macarena (Sevilla), la Virgen de los Desamparados (Valencia) y la Virgen de Begoña (País Vasco). Las vidrieras de las cuatro torres contienen la frase latina tibi dabo («te daré»), por el nombre de la montaña. Al nivel del coro figuran santos fundadores: san Marcelino Champagnat y san Juan Bautista de la Salle a ambos lados del presbiterio, y san Antonio María Claret, san José de Calasanz, san Juan Bosco y santa María Mazzarello junto a la fachada principal. Las vidrieras de las cuatro fachadas están dedicadas a san Francisco de Sales, Pío XI, san Ignacio de Loyola, san Francisco Javier, Pío IX, santa Rosa de Lima, León XIII y Pío XII. Las ocho vidrieras de la cúpula representan escenas de la vida de Jesús. La escultura original fue elaborada por Frederic Marès entre 1934 y 1935, y fue colocada en una terraza del templo el 3 de febrero de 1935. Tenía 8 metros de altura, por lo que en su momento fue la escultura más grande de España.22 Estaba previsto colocarla sobre el cimborrio del templo, pero al estallido de la Guerra Civil fue fundida para fabricar material bélico, el 25 de julio de 1936. Tras la Guerra, los salesianos encargaron a Josep Miret una réplica de la obra original. La nueva escultura era algo más pequeña (7,5 m). Se colocó inicialmente en la terraza inferior del templo, hasta que en 1961 fue instalada en la parte superior, el emplazamiento donde estaba previsto situarla y que nunca logró la imagen original de Marès. Fue inaugurada el 10 de octubre de 1961, año en que se celebraban los setenta y cinco años de la visita de Juan Bosco a Barcelona y de los cincuenta de la inauguración del templo. La imagen de Jesús sigue la iconografía siríaca, con barba y cabello peinado con la raya en medio. En el pecho tiene la túnica abierta para mostrar su corazón, inflamado de amor, tal como reveló en sus visiones santa Margarita María de Alacoque. El Nazareno tiene los brazos extendidos, en una actitud de protección hacia la ciudad de Barcelona, extendida a sus pies. La escultura fue restaurada en 2002, en ocasión del centenario de la colocación de la primera piedra del templo. Hemos de entrar por la puerta inferior de esta iglesia modernista. Dentro la basílica, avanzamos en silencio y respeto por la izquierda, hasta la sala del ascensor y nos elevará unos 30 metros hasta una amplia terraza ubicada sobre el rosetón central del templo. Subiremos a la base del Cristo Redentor de Barcelona, 140 escalones en diferentes tramos de escalinatas. Altura 564,63 m. Mirador del Sagrat Cor del Tibidabo, es el punto más elevado de la ciudad de Barcelona!, de 0 a 564,63 metros de altitud sobre el nivel del mar.
Vistas desde la base del Cristo Redentor de Barcelona
Vistas desde la base del Cristo Redentor de Barcelona

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